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Chij
Ibni Âta ÍL-LAH Al Iskandrani
Capítulo 8:
Condiciones que deben tener en cuenta los que se dedican
a las actividades remuneradas.
El que se dedica a una actividad remunerada necesita
dos cosas: conocimiento en la ciencia religiosa –Fiqh-
y temor de ALLAH (s.t.) –Taqwa-. La ciencia religiosa
permite conocer lo lícito y lo ilícito y el temor aparta
de caer en el pecado. En cuanto a la ciencia religiosa,
lo que necesita es conocer todo lo referente a las prescripciones
de la Ley que corresponden a los diversos aspectos de
la actividad comercial, además de los preceptos generales
y de las obligaciones religiosas personales.
Por otra parte, hay que tener en cuenta una serie de
recomendaciones:
1. El firme compromiso con ALLAH -exaltado sea-, antes
de salir de casa, de pasar por alto los agravios, ya
que los mercados son lugares de disputa y enfrentamiento.
Por eso dijo el Enviado de Dios, la paz sea con él:
“¿Quién de vosotros se siente incapaz de hacer como
Abû Damdam que, al salir de su casa, decía: “¡Oh ALLAH!
doy como limosna las ofensas que me causen los demás
musulmanes”?
2. Conviene que haga las abluciones y una plegaria antes
de salir, pidiendo a ALLAH (s.t.) que le guarde mientras
esté fuera, porque no sabe a lo que se expone. El que
sale a trabajar en los negocios es como el que parte
al campo de batalla. El creyente, por lo tanto, debe
refugiarse en ALLAH (s.t.) y encomendarse a Él para
revestirse con una coraza impenetrable que le guarde
de las flechas de los enemigos. “Quien se agarra a ALLAH,
Él le guía en el recto camino, y quien se encomienda
a Él, Él le basta” (C. III.101).
3. Cuando salga de su casa también le conviene pedir
a ALLAH (s.t.) que se haga cargo de su familia, de su
vivienda y de lo que hay en ella. Así los dejará bajo
Su protección, y “La mejor protección es la de Dios,
Él es el más Misericordioso de los misericordiosos”
(C. XII.64). Como dice el Profeta, la paz sea con él:
“¡oh ALLAH! Tú eres El Compañero en el viaje y El que
se queda a cargo de la familia, de los hijos y de los
bienes”. Dejándolos a cargo de ALLAH (s.t.), los encontrará,
a su regreso, como él espera.
Un hombre salió de viaje estando su mujer encinta, y
en el momento de partir dijo: “¡Oh ALLAH! te encomiendo
lo que hay en su vientre”. Al regresar le dijeron que
su esposa había fallecido durante el embarazo. Cuando
llegó la noche vio una luz en el cementerio, se acercó
hasta la tumba de su esposa y encontró allí un niño
que mamaba de su pecho. Entonces, una voz le dijo: “¡Este
es al que tú nos encomendaste!, si hubieras pedido por
ambos, los habrías encontrado a los dos”.
4. Al salir de casa, que haga esta jaculatoria:
BismiL-LAH Tawaqalna âla ALLAH wa Laa Haula wa Laa Quwata
il-la biL-LAH
“En el nombre de ALLAH, me encomiendo a ALLAH, no hay
decisión ni fuerza sino en ALLAH”.
Esto le ayudará a vencer las tentaciones del Demonio.
5. Debe recomendar el bien y censurar el mal, demostrando
su estado de agradecimiento por la fuerza y la piedad
con las que ALLAH (s.t.) le ha agraciado. “Aquellos
que, si les diésemos poder en la Tierra, harán cumplir
la plegaria y pagar el zakat, ordenarán el bien e impedirán
el mal. Pero la conclusión de todo es de ALLAH” (C.
XXII.47). Quien tenga posibilidad de ordenar el bien
e impedir el mal, de modo que esto no perjudique a su
persona, ni a su reputación ni a sus bienes, es de aquellos
a los que ALLAH (s.t.) ha concedido ese poder y tiene
esa obligación. En caso contrario, o a la vista de posibles
perjuicios que puedan ocurrirle, está libre de tal obligación.
6. Debe moverse con tranquilidad y dulzura, como ALLAH,
exaltado sea, ha dicho: “Los siervos de ALLAH caminan
con dignidad y sin altivez sobre la Tierra y, cuando
los ignorantes les molestan, responden: Paz” (C. XXV.63).
No se trata sólo del modo de andar; todos tus actos
deben realizarse con calma y firmeza.
7. Debe recordar a ALLAH (s.t.) en sus actividades materiales.
El Enviado de ALLAH (la paz sea con él) nos enseña que:
“Quien recuerda a ALLAH entre los profanos es como el
combatiente de una guerra santa y, quien recuerda a
ALLAH en el mercado, es como el que vive entre los muertos”.
Se cuenta de uno de los santos antepasados que iba en
su mula hasta el zoco, allí se sumergía en el recuerdo
de ALLAH (s.t.) y volvía sin haber hecho otra cosa.
8. Los negocios y el trato con la gente no deben distraerle
de cumplir cada plegaria, de forma comunitaria y en
su momento. Si deja pasar la hora de la plegaria ocupado
en sus asuntos, provoca la cólera de su Señor y echa
a perder, además, la bendición que obtiene al hacerla.
Debe avergonzarse de que ALLAH (s.t.) le vea descuidar
sus obligaciones hacia Él por causa de sus propios intereses.
Había un hombre santo que, cuando escuchaba al muecín,
arrojaba el martillo a sus espaldas para que no fuese
un motivo de distracción después de haber oído la llamada
para cumplir con su Señor. Cuando escuches al muecín
recuerda lo que Él, exaltado sea, dice: “¡Oh pueblo
nuestro! responded al heraldo de ALLAH” (C. XLVI.31),
“¡Oh los que creéis! responded a ALLAH y a Su Enviado
cuando os llama y os convoca a lo que os vivifica” (C.
VIII.24) y Responded a vuestro Señor (C. XLII.47).
‘Aisha, ALLAH esté satisfecha de ella, cuenta que el
“Enviado de ALLAH, cuando estaba en casa, cosía su calzado
y ayudaba a su criado, pero, cuando llamaban a la plegaria,
se levantaba como sino nos conociese”.
9. Debe evitar los juramentos y los elogios sobre sus
mercancías. Hay una advertencia importante que se nos
ha transmitido del Profeta, la paz sea con él: “Los
comerciantes, si no son honestos y verídicos, son unos
desvergonzados”.
10. Debe guardar su lengua de toda maledicencia y calumnia.
Recuerda lo que ALLAH (s.t.) ha dicho: “No habléis mal
unos de otros, ¿le gustaría a alguien comer la carne
de su hermano muerto? Os resulta aborrecible” (C. XLIX.12).
Sabed que quien presta oídos a la calumnia es ya un
calumniador. Si delante de él se habla mal de otro,
debe criticar ese proceder y, si no es capaz de hacerlo,
que se vaya y que no le impida la vergüenza de los hombres
cumplir con el Soberano Señor. Mucho mejor es sentir
vergüenza ante Él. La satisfacción de ALLAH y de Su
Enviado tiene un valor incomparablemente mayor que la
de los hombres. Se nos ha transmitido del Profeta (la
paz sea con él) que: “En el Islam la calumnia es más
grave que treinta y seis actos de fornicación”.
Dice el shaij Abû-l-Hasan Ach-Chaduli: “Hay cuatro normas
de conducta que no deben faltarle al faqîr[i] que vive
en el mundo; en caso contrario, no le prestes atención,
aunque sea la más sabia de las criaturas: (1) evitar
el trato con gente mundana, (2) sentir afecto por los
hombres consagrados a la vida espiritual, (3) compartir
los bienes con los necesitados y (4) cumplir las cinco
plegarias en grupo”.
¡Que cierto es lo que dijo! ALLAH esté satisfecho de
él.
(1) Evitar el trato con gente mundana es guardar la
integridad religiosa, porque la compañía corrupta oscurece
la luz de la fe y, apartarse de ella, ayuda a salvarse
del castigo divino. “No os apoyéis en aquellos que están
corrompidos, el Fuego os alcanzará” (C. XI.113).
(2) Sentir afecto por los hombres consagrados a la vida
espiritual quiere decir que el faqîr con ocupaciones
materiales les trate lo más posible y saque provecho
de su enseñanza para fortalecerse contra la turbiedad
de las relaciones con el mundo. Sus soplos espirituales
le colmarán, sus bendiciones le purificarán y tal vez
consiga, gracias a ellos, beneficiarse en sus asuntos
materiales y preservarse, por su amor y su enseñanza,
de caer en pecado.
(3) El servidor debe compartir los bienes con los necesitados,
porque así agradece a ALLAH (s.t.) las gracias que le
otorga. Cuando Él te abre la puerta de los recursos
materiales, acuérdate de quien tiene esas puertas cerradas.
Has de saber que ALLAH exaltado sea, pone a prueba a
los ricos con la existencia de los menesterosos, igual
que a los menesterosos les prueba con la existencia
de los ricos. “Os hemos puesto como una prueba, unos
de otros. ¿Sabréis tener paciencia? Tu Señor lo observa
todo”. (C. XXV.20).
La existencia de los pobres es una de las gracias de
ALLAH (s.t.) con los ricos, porque éstos pueden así
obtener mucho más en la Otra Vida. Cuando los demás
reciben algo de ellos, ALLAH (s.t.) se lo recompensa.
ALLAH (s.t.) es el Rico, el Alabado. Si ALLAH (s.t.)
no hubiese creado la pobreza, no sería posible practicar
la limosna. El Profeta, la paz sea con él, dijo: “Quien
da limosna de aquello que gana lícitamente, y ALLAH
sólo acepta lo lícito, es como si lo pusiera en las
manos del Misericordioso y Él se lo aumentará. Igualmente,
quienquiera que alimente a su familia y a los suyos,
incluso cada bocado que les dé, tendrá una recompensa
semejante al monte Uhud. Por este motivo, una de las
condiciones de la Hora es que el hombre no encontrará
a quien dar limosnas[ii].
(4) En cuanto al cumplimiento de las cinco plegarias
en comunidad, se debe a que el faqîr, ocupado con las
actividades profanas, pierde el estado de renuncia y
el despojamiento para servir a ALLAH (s.t.) y, puesto
que la vía espiritual implica la entrega y la concentración
constante, conviene que no deje de cumplir al menos
las cinco plegarias en comunidad, con el fin de que
tal obligación se convierta en un motivo de restauración
de las luces espirituales y un modo de conseguir la
visión interior. Por eso dijo el Enviado de Dios, la
paz sea con él: “La plegaria en comunidad tiene un valor
veinticinco veces mayor que la plegaria a solas y Una
recompensa veintisiete veces mayor”. Si la Ley Divina
ordenase que cada cual hiciera la plegaria en su tienda
o en su casa, quedarían abandonadas las mezquitas a
las que ALLAH, exaltado sea, hace referencia cuando
dice: “Casas que ALLAH ha permitido levantar y que,
en ellas, invoquen Su Nombre y Le glorifiquen, mañana
y tarde, hombres a los que no distraen del recuerdo
de ALLAH ni los negocios ni el comercio” (C. XXIV.36).
Al cumplir la plegaria en comunidad se unen, se ayudan
y se armonizan los corazones y, así, los creyentes fortalecen
sus lazos. Por eso dijo el Profeta, la paz sea con él:
“La mano de ALLAH está con la comunidad”, porque, cuando
la comunidad está unida, la influencia bendita, baraka,
de los corazones se extiende a todos los presentes y
sus luces se multiplican entre los asistentes. La unión
y el vínculo debe ser como el de un ejército que, cuando
está unido y bien compenetrado, consigue la victoria.
Esta es una de las interpretaciones del versículo: “ALLAH
ama a quienes combaten en Su sendero, en filas apretadas,
como un edificio compacto” (C. LXI.4).
Otro punto más a tener en cuenta, ¡oh creyente!, es
que guardes tu mirada desde el momento en que sales
a tus quehaceres hasta tu regreso. Recuerda lo que ALLAH
(s.t.) dice: “Di a los creyentes que bajen sus miradas
y contengan sus deseos sexuales. Esto les purificará”
(C. XXIV.30). Piensa que la vista es una gracia de ALLAH
(s.t.), no seas ingrato. Es una muestra de confianza
que se te ha dado, no la traiciones. “Él conoce la traición
de los ojos y lo que ocultan los pechos”. (C. XL.19)
“¿No sabe que ALLAH ve todo?” (C. XCVI.14).
Cuando sientas esos deseos de mirar, piensa que Él te
ve. Piensa que al guardar la mirada, ALLAH te concede,
como recompensa, Su Mirada. Quien contiene a su alma
en el dominio de lo sensible, ALLAH le abre, en su amplitud,
el dominio suprasensible. Uno de ellos dijo: “Quienquiera
que aparta su vista de lo que ALLAH ha prohibido, encuentra
en su corazón una luz que le llena de dulzura”.
[i] faqîr: Etimológicamente “necesitado” “pobre de espíritu”
(de Dios). Que vive en el mundo quiere decir que no
practica una vida de retiro.
[ii] Es decir, desaparecerán los medios de acercarse
a ALLAH por las buenas obras.
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