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CONSEJOS
DE CONDUCTA
Traducción de una parte del libro publicado por el
Dtr. Mohseen Al-Labban en Alejandría, con el título
“Pequeña Guía”
Introducción a la traducción española
“Ad Diin”, (manera de vida), es facilidad. El camino
no tiene fin.
“Ar Rahmaa”, (La Misericordia) es el atributo principal
de AL-LÂH -s.t.-, y de Su Enviado –s.a.s-, hay un “Hadiz”
(dicho del Profeta) que dice: “Y no he sido enviado
sino como misericordia para el Universo”.
En estas tres frases se podrían resumir las enseñanzas
del Dtr. Mohsen.
La traducción de esta parte de su Pequeña Guía viene
solicitada por algunos creyentes en España que lo han
conocido o han leído sobre lo que enseña.
Como discípulo de Abûl Hassan Ach-Châd-dulii –r.A.a-
y descendiente de Abûl Âbbâs de Murcia –r.A.a-, podemos
decir que su verdadera enseñanza no se transmite por
conceptos sino por ese trato directo y continuado entre
el maestro y los que quieren seguir el Camino.
Si hemos seleccionado este capítulo de Consejos de conducta
es por la insistencia del autor en recalcar que el camino
no es una teoría sino Vida, que el objetivo está mucho
más allá de la limitación física y psíquica de nuestra
individualidad en este mundo, y que sólo mediante la
transformación interior y exterior es cómo el vaso puede
adquirir la posición propicia para el descenso del Conocimiento
“desde arriba”.
Pedimos disculpas si el deseo de precisión al traducir
nos lleva a utilizar expresiones poco familiares en
nuestra lengua.
Consejos de conducta:
1- No comiences nada, ni pequeño ni grande, si no es
con:
“Bismil-lâh Ar-Rahmân Ar-Rahîm”,
En el nombre de AL-LÂH, el Todocompasivo y Misericordioso
siendo consciente de lo que esto significa. Significa,
entre otras cosas, que esta acción no la haces por tu
autoridad ni por tu fuerza sino por Su Nombre, glorificado
y exaltado sea, por Su Autoridad, Su Poder y Su Fuerza.
Busca en cada cosa Su Agrado y obedécelo en lo que ha
ordenado.
2- "An Niyat" (La intención) es condición
para que maduren tus actos y para que sean del agrado
de AL-LÂH –s.t.-
Por cada cosa que hace la persona recibe recompensa,
siempre que se dé en ello la intención correcta, según
un hadiz del Profeta Muhammad, con él sean la paz y
la bendición de AL-LÂH: “Toda acción se mide por su
intención; cada persona recibe aquello que ha buscado”.
Por tanto, la condición para que una acción tenga buen
resultado es la pureza de la intención “Ij-lâs”. AL-LÂH
–s.t.- no acepta ninguna acción que no esté hecha sinceramente
por ÉL.
Debes darte cuenta de que esa pureza de intención requerida
ha de mantenerse a lo largo de la realización de esa
acción, pues podría empezarse algo por AL-LÂH –s.t.-
pero durante la ejecución introducirse otros propósitos.
Pregúntate antes de hacer nada: ¿Voy a hacer esto por
AL-LÂH, o por otra cosa? ¿Está esto de acuerdo con la
Ley Divina?. Asegúrate mediante la reflexión de que
no interfieren otros propósitos durante la realización.
Si esto ocurriera, pide perdón a AL-LÂH –s.t.- y vuélvete
a ÉL: “¡OH AL-LÂH!, te pido perdón por toda acción en
la que he buscado solo TU rostro pero se han introducido
en ella otros propósitos.”
3- No obstante, también debes considerar que ninguna
intención o acción es correcta si no se ajusta a lo
que agrada a AL-LÂH –s.t.-, es decir, a la Ley Divina;
y no a la que nos agrade a nosotros mismos, aunque con
ello se quiera agradar a AL-LÂH.
En “El Diin” no cabe la invención “Bid`a”. La invención
en el Diin se llama innovación y está prohibida terminantemente.
Pero la innovación no es lo mismo que hacer voluntariamente
obras rectas o permitidas, aunque no estén estipuladas,
siempre que estén en consonancia con la buena costumbre
(1). En este caso la práctica es meritoria, pues hay
que diferenciar entre la innovación, que es lo que contradice
las reglas del Diin y sus principios, y el establecimiento
de una práctica buena en materia de religión que sea
para bien y esté de acuerdo con sus normas y principios
(2).
1) Recordemos que el “uso y la costumbre” es una de
las fuentes de jurisprudencia en el Derecho Islámico.
2) A este respecto podríamos citar diversos ejemplos,
como la decisión por parte del Jalifa `Uzmân –r.A.`a-
de recopilar el Sagrado Qur-án en forma de libro.
4- Cuando hagas algo, pon toda tu resolución y esfuerzo
para hacerlo con precisión, perfección y lo mejor acabado
que puedas, pues dijo el Profeta Muhammad, con él sean
la paz y la bendición de AL-LÂH: “AL-LÂH quiere que
cuando alguien de entre vosotros haga algo, lo haga
a la perfección”.
Esto no te será posible si no es con la ayuda de AL-LÂH
–s.t.- y con Su asistencia, así que permanece siempre
con el ánimo de un pobre siervo necesitado de la inspiración
de AL-LÂH y de Su aprobación, preguntando y rogando.
5- Debes saber bien que AL-LÂH –s.t.- es el que Da “Al
WAH-HÂB” y el que Provee “Ar RAZ-ZÂQ”; que, en realidad,
ÉL es la Causa Única de todos los acontecimientos.
Pídele constantemente, de palabra y de obra, Su ayuda
y aprobación y espera siempre lo mejor de AL-LÂH –s.t.-,
con inmensa confianza en que ÉL (s.t.) te dará y te
concederá.
Debes saber también que si ÉL (s.t.) ha permitido que
cayeras en errores y faltas, ÉL (s.t.) es también quien
puede perdonarlos y no tenerlos en cuenta, y que esas
faltas o errores, si los tratas con arrepentimiento
y buenas obras y los utilizas para corregir tu conducta
y aprender de los errores, entonces se volverán algo
positivo e incluso de una ayuda enorme para, en adelante,
vencer las dificultades.
Por el contrario, esos mismos errores serán de efecto
negativo si te quedas anclado en ellos, lamentándote
pero sin arrepentimiento ni corrección; ten en buen
concepto a AL-LÂH –s.t.- y tenle confianza.
ÉL ha hecho que Su Compasión “RAH-MA” se adelante a
Su ira.
6- Has de saber que la esencia de la adoración es la
súplica o petición “Du`â”.
Y que AL-LÂH –s.t.- responde a todo “Dua`”, excepto
cuando aquello que se pide es injusto o rompe lazos
de familia. Si no te concede lo que le pides, te lo
dará más tarde o mejor en la Otra. A AL-LÂH –s.t.- le
gusta escuchar la voz de Su siervo creyente. Cualquiera
que busca la ayuda de AL-LÂH –s.t.-, AL-LÂH –s.t.- acude
en su ayuda.
El Islám no se realiza sino en dos aspectos que no se
separan nunca, y que ÉL –s.t.- ha resumido en el primer
capítulo del Qur-án, que dice: “Solo a Ti adoramos y
sólo a Ti pedimos ayuda”. Así que busca la ayuda de
AL-LÂH –s.t.- y busca que te guíe y te indique lo mejor
en todos los asuntos, grandes y pequeños.
Así nos dijo que lo hiciéramos el Enviado –s.a.s.- y
así lo hizo él mismo.
Pídele siempre a AL-LÂH –s.t.- todo lo que necesites,
aunque lo consideres de poca importancia.
7- Es preciso dedicar una gran atención a las obligaciones
básicas del Diin y cumplirlas lo mejor posible, con
preferencia a otras cosas que les siguen en importancia
entre los deberes religiosos.
Los Cinco Pilares del Islám son los principales fundamentos
de la religión y hacerlos bien y con constancia es lo
primero que debe ocuparnos:“Ach Chahâdatain” “As Salât”
“As Siâm” “Az Zaqât” “Al Hayy”.
8- Aquello que es condición necesaria para cumplir un
mandato, es por ello también un mandato.
Así, por ejemplo, no se puede hacer bien la oración
ritual “As Salât” si no se conocen sus obligaciones
y lo que es necesario para cumplirla debidamente. Con
respecto a lo que es imprescindible para la realización
de “As Salât”, se puede conocer por los libros de Derecho
Islámico.
En cuanto a la buena realización y su conocimiento profundo,
digamos:
*Que consiste en hacer las diferentes oraciones en los
momentos prescritos para ello.
*Que te dirijas a ella siendo consciente de lo que significa.
*Que entres con la intención clara “Niyat” (Pureza de
Intención).
*Que digas “AL-LÂHU AKBAR” (AL-LÂH es el más Grande)
al comenzar, reconociendo la inmensidad divina.
*Que recites a continuación el Qur-án con pausa y precisión.
*Que te inclines lleno de “Taq-wâ” (3) hacia AL-LÂH
(s.t.).
*Que te postres con total humildad.
*Que pronuncies el Testimonio de fe “Chahâda” con toda
sinceridad.
*Y acabes saludando lleno de compasión.
En cuanto a su conocimiento profundo, diría que:
*“As Salât” consiste en que pongas: “Al Yannah” (Paraíso)
a tu derecha y “An Nâr” (Fuego) a tu izquierda.
*El paso estrecho bajo tus pies.
*La balanza a la altura de tus ojos.
*Al Señor de Gloria y Poder delante, como si Lo vieras;
porque si no Lo ves, Él sí te ve.
3) Hemos preferido mantener sin traducir el término
árabe “Taq-wâ”, debido a la gran cantidad de matices
que encierra. Los textos al uso suelen traducirlo como
“Temor”, pero la expresión se queda manifiestamente
corta, pues no se refiere estrictamente a lo que usualmente
se entiende por ese sentido, sino que implica una actitud
de vigilancia y prevención del musulmán frente a todos
los actos que emprende a lo largo de su vida, para evitar
que éstos estén en contra del Mandato de AL-LÂH (s.t.).
9- Haz que tu preocupación no se limite a seguir las
órdenes de la Ley “Chari`a ” y hacer bien los distintos
movimientos de “As Salât”, sino que también profundices
en sus significados e implicaciones internas.
¿Qué beneficio tiene “As Salât” con todos sus movimientos
si la mente está dispersa y el corazón está sin dirección
ni pureza de intención “Niyat”, sin humildad ni sinceridad?
10- Profundizar en el “Dîn” con calma y suavidad es
garantía de firmeza, continuidad y avance, tal y como
dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de AL-LÂH
sean con él: “Esta religión es sólida y fuerte. Adentraos
en ella con calma y suavidad”.
La intensidad de la fuerza de voluntad necesaria para
profundizar en el “Dîn” debe estar de acuerdo con la
capacidad de cada persona. El adentrarse en el “Dîn”,
o en cualquier asunto, con brusquedad y aspereza cuando
no podemos soportarlo, hace que se produzca un retroceso
y rechazo en la constancia y calidad en la práctica
de adoración, además de afectar al equilibrio de la
persona.
11- Dar testimonio de que no hay otro dios que el Único
Dios
“Lâa Ilâha Il-lâ AL-LÂH”
implica necesariamente estar convencido de mente y de
corazón de la divinidad y señorío de AL-LÂH (s.t.).
Esta certeza se manifiesta a través de, al menos, uno
de estos tres aspectos: la palabra, las obras o el conocimiento.
Ar Rasul (a.s.s.) dijo: “Renovad vuestra fe diciendo
Lâa Ilâha Il-lâ AL-LÂH”.
12- Que tus acciones predilectas sean ejecución exacta
de lo que AL-LÂH (s.t.) te ha ordenado y te aparte de
lo que AL-LÂH (s.t.) te ha prohibido.
Aunque pienses lo contrario, lo que AL-LÂH –s.t.- te
ha ordenado hacer te conviene más y es mejor que las
buenas obras que tú puedas idear y las cuales Él (t.)
no te ha prescrito. No desprecies nunca las faltas pequeñas
ni te dejes llevar hacia lo que Él (s.t.) ha prohibido,
sea lo que sea.
Pide perdón a AL-LÂH –s.t.- por todo aquello en lo que
pones intención de hacer y luego no haces.
13-Debes cuidar tanto la limpieza exterior como la interior.
La limpieza exterior se conoce por la Ley externa y
consiste en librarse y apartarse de las acciones prohibidas.
La limpieza interior consiste en eliminar: el rencor,
la envidia, la difamación, la ostentación, el orgullo,
la codicia, la soberbia, las malas intenciones, etc;
es decir, todas aquellas malas cualidades que pueden
significar una forma oculta de idolatría.
Esto requiere vigilar y examinar la propia alma en compañía
de un guía que conozca las enfermedades del alma y su
tratamiento.
Tanto la limpieza exterior como la interior están ordenadas
por AL-LÂH (s.t.) en sus palabras; “Apartaos del mal,
el aparente y el oculto”.
14- Iniciarse en la Vía, especialmente en las primeras
fases del Camino, es hacer muchas obras rectas y adquirir
los atributos del creyente, según dice al Qur-án y los
consejos del nuestro amado Profeta, con él sean las
bendiciones y la paz de AL-LÂH.
No hay duda de que, en general, lo que beneficia es
dedicarse a la realización de actos positivos y no fijarse
en los asuntos prohibidos, ya que una de las mejores
maneras de eliminar el efecto de las malas acciones
es ahogarlas con ríos de actos buenos y rectos que ocupen
todo nuestro tiempo.
Hay que ser constantes en la búsqueda de la ayuda de
AL-LÂH (s.t.), mediante la súplica (Du`â) y el recuerdo
(Dhikr), para hacer efectivo el arrepentimiento y adquirir
los atributos de los que aman a AL-LÂH (s.t.).
15- Debes saber que para progresar en la Vía se requiere
pensar bien de AL-LÂH (s.t.) el Altísimo “AL `ALΔ y
de todos los musulmanes.
Pensar bien de AL-LÂH (t.) significa, entre otras cosas,
tener confianza en que toda la ayuda procede de Él (s.t.),
tener la certeza de que todo lo que sucede es para nuestro
propio bien si sabemos sacar provecho profundizando
en el conocimiento de AL-LÂH –s.t.-; Aquél que todo
lo sabe “Al `ALÎM” mientras nosotros no sabemos.
Pensar bien de los musulmanes supone no enemistarse
con alguien que diga “Lâa Ilâha Il-lâ AL-LÂH”, porque,
en principio, tiene a AL-LÂH –s.t.- por aliado.
De acuerdo con un dicho del Profeta (`a.s.s.): “Una
persona que cometa faltas del tamaño de la tierra pero
que llegue a AL-LÂH sin asociar a nada ni nadie con
Él, entonces AL-LÂH le concederá otro tanto de perdón”.
No te enfades con nadie sin saber lo que alberga realmente
su corazón y sin conocer cómo acabará su vida. Lo que
debes rechazar son sus malas obras, esas son tus verdaderas
enemigas. Pero no debes nunca odiar a la persona misma.
Sólo puedes detestar a quien sea enemigo de AL-LÂH (s.t.)
–y eso sólo es el caso de asociación “Chirk”, idólatra
“Wazanî” o ateo “Kâfir” que ataque a AL-LÂH (t.) o a
Su Enviado (s.`a.s.)-.
En este caso debes apartarte de él, tal y como el Profeta
Ibrahim, con él sea la paz de AL-LÂH, hizo con respecto
a su padre: “Y cuando vio claro que era enemigo de AL-LÂH,
se apartó de él”.
16- La fe se manifiesta de tres modos:
*Acatando lo que está ordenado por AL-LÂH (s.t.)
*Evitando lo que está prohibido
*Aceptando de buen grado Su decreto “Al Qadar”
Debes, pues, completar tu fe con este estado de satisfacción
“Ridâ”.
Si no puedes aceptar de pleno agrado lo que Él ha decretado
que ocurra, ten al menos paciencia “Sabr”. Los que tienen
paciencia “Al Mutasâb-birûn” son los que aguantan las
aflicciones y dolores que AL-LÂH (s.t.) les envía y
no pierden la compostura ante el Señor del Universo.
Pídele a AL-LÂH (t.) que te haga alcanzar el estado
de satisfacción, en el que encontrarás dulzura en todo
lo que te llegue de Él, porque tendrás la certeza de
que todo lo que hace contigo es para tu bien.
Que te sirva de ejemplo lo que dijo `Umar ibn Jattâb,
que AL-LÂH esté complacido con él: “En toda desdicha
que me ocurre veo que AL-LÂH me ha agraciado de tres
maneras: la primera, que no haya sido una desgracia
en materia de religión; la segunda, que no haya sido
mayor de lo que ha sido, sabiendo que con ello AL-LÂH
ha apartado de mí algo mucho peor; y la tercera, que
con ello AL-LÂH me haga rendir cuentas por faltas de
las que, de otro modo, tendría que responder en la Otra
Vida”.
Has de saber que el creyente “Al M`u-mîn” sufre desdichas
en esta vida porque AL-LÂH (s.t.) desea purificarlo
para que regrese a Él limpio de las faltas que AL-LÂH
(s.t.) mismo ha decretado que “Al M`u-mîn” cometa en
esta vida. Sobre este asunto está recogido un dicho
del Profeta (â.s.s.) que afirma: “El creyente es como
el tallo de una planta que el viento dobla y endereza
hasta que se seca”.
17- Deber saber que el amor a AL-LÂH (s.t.) y a Su Enviado
(â.s.s.) se divide en dos aspectos:
*El amor como sentimiento en el corazón
*El amor como deseo de cumplir con los mandatos de AL-LÂH
(s.t.) y de seguir el ejemplo de Su Enviado (à.s.s.).
El amor a AL-LÂH y a Su Enviado no se hará realidad
sin estos dos aspectos juntos, pues ¿cómo podemos seguir
a quién no se ama? Si alguien lo hace será con dificultad
y sin sinceridad, lo que no conduce a ninguna parte,
ya que, en definitiva, a quien se le pide cuentas es
al corazón, lugar donde reside nuestra capacidad de
elección.
A este respecto, dice el Sagrado Qur-án: “El día en
que no servirán de nada ni bienes ni hijos, en el que
sólo contarán quien llegue a AL-LÂH con un corazón sano”.
18- El principio de la pureza está en debilitar las
ataduras con el mundo “Duniâ” dentro de los límites
que AL-LÂH (s.t.) ha prescrito. Para ello debes comer
moderadamente, cuidando la calidad y limpieza de los
alimentos, y controlar las pasiones del cuerpo y del
alma.
El principio de la sabiduría está en el silencio. Pon
atención y analiza bien todo lo que te sucede y después
recapacita y medita.
El principio de la perfección es tener presente a AL-LÂH
(s.t.) en todo momento y ponerte a Su servicio de día
y de noche con una aspiración alta y un propósito efectivo.
Eso no puede darse si la persona se olvida de su Señor,
con la barriga llena y el alma y la razón apáticas y
oscurecidas por las pasiones.
19- Debes frecuentar quien su compañía te beneficie
por su carácter y su buena conducta. Cuando una persona
frecuenta la compañía de quien le hace recordar a AL-LÂH
(s.t.) y la Otra Vida, esa persona va adquiriendo cualidades
y estados de la otra, si AL-LÂH (s.t.) quiere y en la
medida en que AL-LÂH (s.t.) lo disponga.
Y cuando a una persona le ocurre eso, entonces ha tomado
a AL-LÂH (s.t.) por compañero al recordarlo. Y la mejor
forma de recuerdo es la recitación del Qur-án. AL-LÂH
(s.t.) dice: "Nosotros hemos hecho descender el
Recuerdo”, y un dicho del Profeta, la paz y las bendiciones
de AL-LÂH sean con él, afirma: “Yo me siento con quien
me recuerda”. También dice el Profeta, la paz y las
bendiciones de AL-LÂH sean con él: “La gente del Qur-án
es la gente de AL-LÂH y es Su preferida”.
Frecuenta el trato de las personas rectas y sinceras
para entrar con ellos en la Compasión “Rah-ma” de AL-LÂH
(s.t.). Si lo son verdaderamente, entonces estarán siempre
en presencia de AL-LÂH (t.), especialmente en los momentos
dedicados a Su recuerdo. Con ello habrás obedecido la
orden divina: “Mantente con aquellos que recuerdan a
su Señor de día y de noche buscando Su Rostro, y no
les vuelvas la cara buscando los adornos de la vida
de aquí abajo, y no obedezcas a quien hemos hecho que
su corazón se olvide de Nuestro recuerdo y ha seguido
su deseo, habiéndose así perdido”. (Q: 18/28)
20- Debes establecer en tu interior un equilibrio sutil
entre:
*La humildad y la modestia, por un lado
*Y la fortaleza y la confianza en AL-LÂH (s.t.), por
el otro.
Que tu humildad y pobreza ante AL-LÂH (s.t.) no tomen
aspecto de derrota mostrando debilidad e inseguridad,
pues eso no corresponde con la confianza que hay que
tener en AL-LÂH (s.t.).
Por otra parte, una confianza en AL-LÂH (t.) mal entendida
abre la puerta a enfermedades del alma tales como la
autoestima, el orgullo o la soberbia.
Permanece junto a tu guía o maestro en estado de sometimiento,
de confianza, de sinceridad y de total atención. De
esta manera podrás recibir de él, además del conocimiento,
el estado adecuado del corazón, la pureza del alma y
un espíritu noble y claro.
21- No te comportes ante nadie como si fueras un maestro.
Por el contrario, adopta siempre la actitud de quien
está dispuesto a escuchar y aprender, y medita sobre
aquello que se diga en tu presencia porque es lo que
AL-LÂH (s.t.) ha hecho que tengas delante, con una razón
y un propósito de los que siempre puedes obtener beneficio
espiritual.
No intervengas en una conversación si no es con un propósito
claro, con amabilidad y dispuesto a ceder ante tu interlocutor,
sin dobles intenciones ni rencor.
Actúa siempre de acuerdo con lo que dijo el Profeta,
con él sean las bendiciones y la paz de AL-LÂH: “El
que crea en AL-LÂH y en la Otra Vida, que hable bien
o que se calle”.
Adopta siempre una de estas tres actitudes:
*La de aquél que quiere a sus semejantes y no busca
otra cosa que el amor y la fraternidad en AL-LÂH (s.t.).
*La de aquél que aspira a aumentar su conocimiento y
amablemente pregunta y pide explicaciones.
*Cuando estés seguro de que aquello sobre lo que se
habla contradice sin ninguna duda un texto explícito
del Qur-án o de la Sunnah, entonces debes corregir con
buena voluntad y palabras amables. En cambio, si se
trata de una opinión personal sobre la que no existe
ningún texto con una evidencia clara, entonces pregunta
y dialoga, sin discutir. Ten en cuenta que tu interlocutor
quizá tenga razón y tú no comprendas lo que ha querido
decir o la intención de sus palabras.
Debes mantener siempre esta postura, especialmente con
aquellas personas que te superen en edad, piedad o conocimiento.
22- No te limites nunca a un solo punto de vista ni
te aferres tercamente a la opinión de nadie, incluida
la tuya propia. Debes saber que no ha habido ni habrá
ninguna persona que actúe y hable de manera absolutamente
correcta ni completamente equivocada.
De todo el mundo podemos adquirir cualidades positivas
y rechazar cualidades negativas, excepto del sello de
todos los Profetas (a.s.), el protegido de todo error,
que AL-LÂH (t.) lo bendiga y le dé paz.
Por lo tanto, en la medida en que te sea posible, ordena
y organiza tu vida, tanto en los grandes asuntos como
en los de aparente poca importancia, de acuerdo al método
y la forma de nuestro maestro Muhammad (s.a.s).
23- Concentra tu atención en corregir el equilibrio
entre la razón, el alma y el cuerpo.
Debes luchar contra las pasiones provocadas por tu propio
ego “Nafs” porque éste es tu más cercano y peor enemigo.
AL-LÂH (s.t.) dice: “Luchad contra los infieles que
están cerca de vosotros” (Q: 9/123). Y no hay peor infiel
que ese ego que tienes dentro cuando niega los favores
de AL-LÂH (t.) y no los agradece.
Has de saber que si luchas contra tu propio “Nafs”,
entonces tu alma “Ar Rûh” podrá realizarse plenamente
y ello te permitirá dedicarte a la lucha externa contra
los enemigos de AL-LÂH (Alabado y Exaltado sea).
24- Para poder organizar correctamente tu tiempo no
permitas que ningún aspecto de tu vida se imponga sobre
los demás. Si para establecer el equilibrio consideras
que debes dedicar parte del tiempo a la diversión, debes
saber que esa diversión también será querida por AL-LÂH
(s.t.) si con ello buscas tratar tu alma para poder
hacer el bien a los demás y para realizar con sinceridad
tus actos de adoración
Has de saber que tu Señor tiene derechos sobre ti, que
tu familia tiene derechos sobre ti y que tu alma tiene
derechos sobre ti. Dale a cada uno lo que debes.
25- La capacidad para alcanzar tus objetivos depende,
sobre todo, de la sinceridad con la que te dirijas a
AL-LÂH (s.t.) “Ij-laas”. Sometiéndote a Él.
El recuerdo de AL-LÂH y la meditación son los medios
más importantes para clarificar dichos objetivos y para
concentrarte en ellos.
26- No dejes de hacer nada de aquello que hayas prometido
a AL-LÂH (t.) hacer. Si te has atrasado en hacer una
devoción concreta que te hayas fijado, hazla aunque
sea más tarde; así serás contado entre los que tienen
constancia.
El Profeta (s.a.s.), ha dicho: “Las mejores obras son
las que se hacen con constancia, aunque sean pocas”.
27-Ten siempre la intención (Niyat) de practicar el
bien aunque no puedas hacerlo.
Si en alguna ocasión te has propuesto hacer el mal conscientemente,
busca entonces refugio en AL-LÂH (s.t.) porque todas
aquellas malas obras que tengas la intención de hacer
y que al final no lleves a cabo, AL-LÂH (t.) las considerará
como buenas obras, así como aquellas buenas obras que
te hayas propuesto hacer, aunque luego no las lleves
a cabo.
Tal y como afirma el Profeta, la paz y las bendiciones
de AL-LÂH sean con él: “Las acciones se miden por sus
intenciones”.
28- Cuando hables a otras personas de hacer el bien,
sé tú el primero en poner en práctica tus consejos y
piensa que es a ti a quien van dirigidas esas palabras
en primer lugar.
Las personas suelen valorar más los actos que las palabras.
Esfuérzate, por tanto, en ser un buen ejemplo para los
demás, uniéndote con ello a los herederos del Profeta,
la paz y las bendiciones de AL-LÂH (s.t.) sean con él.
29- Cuida de mantenerte siempre en estado de pureza
ritual “Al Wudû`” Renueva “Al Wudû`”cada vez que lo
necesites. Has de saber que estás siempre en presencia
de AL-LÂH (s.t.), así que mantente siempre limpio, tanto
interior como exteriormente, y no sólo cuando vayas
a hacer la oración ritual “As Salât”.
Procura hacer dos postraciones “Rak`at” después de cada
“Wudû`”, tal y como recomendó el Profeta (s.`a.s.).
30- Que digas “Lâa Ilâha Il-lâ AL-LÂH” (No hay más dios
que AL-LÂH), es la mejor fórmula de recuerdo que puedes
emplear por el grado de conocimiento y el estado espiritual
que proporciona. El Profeta (s.`a.s.) dijo: “Lo mejor
que he dicho y que han dicho los Profetas anteriores
a mí es Lâa Ilâha Il-lâ AL-LÂH ”.
Recuerda a AL-LÂH (t.) en todas las circunstancias y
estados de ánimo, siguiendo así el ejemplo del Enviado
de AL-LÂH (s.`a.s.).
Dijo `Aicha, la madre de los creyentes, que AL-LÂH esté
complacido con ella: “El Enviado de AL-LÂH recordaba
a AL-LÂH en todo momento”
31- Trata de recitar el Qur-án diariamente y medita
sobre sus significados. Fíjate durante su lectura en
aquellos atributos y cualidades que AL-LÂH (s.t.) quiere
de Sus siervos y procura adquirirlos. Aléjate de aquellos
atributos del alma que AL-LÂH (t.) aborrece.
Ten en cuenta que todo lo que AL-LÂH (s.t.) ha revelado
en Su Libro no es simplemente para que lo aprendas de
memoria, sino para que lo interiorices y lo pongas en
práctica, en la medida de tus posibilidades. El peor
de los musulmanes es aquél que aprende la totalidad
o parte del Sagrado Qur-án de memoria y luego lo olvida
o no pone en práctica lo que ha aprendido.
Cada versículo del Sagrado Qur-án es un testigo en tu
favor o en tu contra.
32- Nada más despertar sigue el consejo del Noble Profeta
Muhammad -la paz y las bendiciones de AL-LÂH sean con
él-: “Cuando alguno de vosotros se duerme, Chaitán le
ata al cuello tres nudos: si al despertar recuerda a
AL-LÂH, se desata el primero; si después hace la ablución
“Wudû´” se suelta el segundo; y si hace la oración “As
Salât” se desata el tercero”.
33- Pídele a AL-LÂH (s.t.) que siempre te permita ser
de los creyentes rectos. Así serás de los aliados del
Enviado de AL-LÂH (s.a.s.) tal y como afirma el Sagrado
Qur-án: “Si os aliáis contra el Profeta, AL-LÂH es su
Protector y Yibril y los creyentes rectos, apoyados
por los ángeles” (Q: 66/4).
También el Profeta (s.a.s.) afirma: “Mis aliados son
AL-LÂH y los creyentes rectos”.
Por lo tanto, considérate siempre aliado, seguidor y
compañero del Enviado de AL-LÂH (s.a.s.) y esfuérzate
en ser consecuente con ello mediante tu creencia, tus
palabras y tus actos.
Que AL-LÂH (t.) te ayude y me ayude, te proteja y me
proteja del mal de la gente y de sus injusticias y agresiones.
“AL HAMDU LIL LAH ROBBIL ÂLAMIIN”
Toda la Alabanza sea para AL-LÂH, Señor de los mundos.
“WA LA HAULA WA QUWATA IL-LA BIL LAHIL ÂLIIL ÂTHIM”
“No hay poder ni fuerza sino en AL-LÂH,
el Altísimo, el Inmenso
“WA SALATU WA SALAMU ÂLA SAYIDIDNA RASULIL LAH
Y Bendiciones y Paz sobre nuestro señor Profeta de AL-LAH
SAYIDNA MUHAMMAD WA ÂLA ALIHI WA SAH-BIHI WA SALIM”
Nuestro maestro Muhammad, y sobre su familia y compañeros
dales la Paz.
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